Errores habituales en un escape room y cómo evitarlos
Voy a ir directa al grano: los 5 errores que vas a encontrar en este artículo los he cometido yo misma. Varias veces. Y, ya puestos, pongo todas las cartas sobre la mesa: hay un error que sigo cometiendo, y eso que ya he jugado a más de 115 escape rooms. Ups. Míralo así: mi torpeza te ahorra cometer los mismos errores. ¡Empecemos con los 5 errores habituales en un escape room!
Error 1: buscar mal
Uno de los errores más habituales en un escape room es buscar mal. Es un error que mi equipo y yo seguimos cometiendo. Todavía nos pasa que se nos olvida mirar en los cajones o revisar los bolsillos de un abrigo que está ahí colgado, sin más, en un perchero. La solución es buscar de forma organizada. Podéis hacerlo de varias maneras. Para empezar, podéis elegir a una persona que se encargue de buscar. Alguien a quien le guste recorrer toda la sala como una especie de Sherlock Holmes y reunir todo lo que se va encontrando. También es una tarea muy divertida para los peques, si jugáis con niños.
Otra opción es trabajar por zonas. Cada miembro del equipo se queda con una parte de la sala y la registra a fondo. Sobre todo para los equipos a los que no les gusta mucho buscar, es una forma práctica de examinar todos los espacios de manera rápida y eficaz. Por cierto, si como miembro del equipo te quedas un momento sin nada que hacer, buscar también es una buena manera de llenar ese rato.
Error 2: mirar demasiado el reloj
Muchos propietarios de escape rooms ya lo han quitado, pero en algunas salas todavía te lo encuentras: el reloj de cuenta atrás. Cuando empezamos a jugar a escape rooms, estábamos casi obsesionados con el reloj. «¡Solo queda media hora!». O: «¡Tenemos que darnos prisa de verdad, que solo nos quedan 5 minutos!». A ver, eso no ayuda a nadie y genera mucho más estrés del necesario. Si estás en una sala con reloj de cuenta atrás, pasa olímpicamente de él. Puedes confiar por completo en que el game master controla el tiempo y te ayuda a salir de la sala a tiempo.
Por cierto, todo depende del equipo con el que juegues: mi equipo quiere quedarse en la sala el máximo tiempo posible. No llevamos la cuenta de los tiempos ni vamos a por récords. Pero si para tu equipo sí es importante batir récords, puede que ese reloj sea bastante más importante. En cualquier caso, yo te recomiendo pasar del reloj. Sobre todo si acabas de empezar a jugar. Relájate, tienes todo el tiempo del mundo.
Error 3: no comunicarse
Otro error que cometíamos sobre todo al principio era no comunicarnos. La única manera de salir a tiempo de un escape room es no dejar de hablar entre vosotros. Si te pasas cinco minutos buscando un marco de fotos para colgarlo en algún sitio, mientras tu compañero de equipo lleva diez minutos con ese marco en el bolsillo, estáis perdiendo el tiempo. Si gritas: «¡Busco un marco de fotos!», tu compañero puede reaccionar. O al revés: «¡He encontrado un marco de fotos que hay que colgar en algún sitio!». Di absolutamente todo lo que te llame la atención o lo que necesites. Además, eso os orienta en una sala llena de información: si dices lo que buscas o lo que te llama la atención, otra persona sabe mejor dónde mirar.
Error 4: tomárselo demasiado en serio
Jugar a escape rooms es lo más divertido que hay. Para mí, es todavía más divertido si no te tomas el juego (¿puedo llamarlo juego? Sí, ¿no?) demasiado en serio. Cuando veo una cámara colgada en una esquina, siempre saludo. O cuando estoy haciendo el tonto, miro a la cámara y levanto las manos al cielo de forma dramática. En los espacios muy pequeños siempre hay también una cámara. Si paso por ahí a gatas, el game master me ve poniendo caras raras. Es mi manera de conectar con el game master: al fin y al cabo, se pasa todo el rato mirándonos.
Una vez jugué a una sala con mi pareja y el game master tenía formas de comunicarse con nosotros. Así podía hacernos saber cuándo íbamos bien o reírse de nosotros cuando todo salía fatal. El resultado fue que, durante la partida, metimos al game master en el juego y le íbamos gritando de todo. Nos partimos de risa. Cuando terminó el juego, nos quedamos todavía una hora charlando. ¡Lo pasamos genial!
Error 5: no terminar de probar las soluciones
Y llegamos al último de esta serie de errores habituales en un escape room. Ya conoces el dicho: todos los caminos llevan a Roma. Con los enigmas de los escape rooms suele pasar lo mismo. A veces primero tienes que probar cosas para descubrir qué espera de ti el enigma, así que hay varias vías para resolverlo. Si hay demasiadas personas (cada una viendo una solución distinta) trabajando en el mismo enigma, lo más probable es que no terminéis de probar ninguna. Y entonces tardáis mucho más en resolver el enigma. Por eso te aconsejo lo siguiente: deja que quien tenga una idea la pruebe primero, antes de aportar tú la tuya. Si la solución no es correcta, entonces hay tiempo para probar tu idea. Así, en principio, trabajáis de la forma más eficiente.
Pase lo que pase, nunca dejes de reír
Vayas donde vayas, cometes errores. También en los escape rooms. Algunos errores son difíciles de erradicar; otros solo los cometes una vez. Ríete de los errores que comete tu compañero de equipo y ríete de ti mismo. Eso hace que el escape room sea todavía más divertido de lo que ya es.